ALIMENTACIÓN - GESTACIÓN

MENÚ DE ALIMENTACIÓN

Si bien la nutrición es un factor clave para mantener a un gato sano, su importancia se ve realzada durante la gestación y la lactancia. La dieta debe proporcionar los nutrientes esenciales en el equilibrio adecuado para el desarrollo de los gatitos y preparar a la hembra para la tensión de la lactancia.

Las dietas con etiquetas que indican que se pueden emplear para el mantenimiento de adultos, la alimentación intermitente o para usos terapéuticos por lo general resultan inadecuadas para la gestación y la lactancia. Una dieta seleccionada para administrarla durante este período deberá tener una etiqueta que indique que es nutricionalmente completa y balanceada para todas las etapas de la vida del gato o para el crecimiento y la reproducción.

Esta afirmación debe ser apoyada preferentemente por los estudios sobre alimentación animal. Se recomiendan las dietas formuladas para proporcionar por lo menos 30 por ciento de proteína y que contengan más de 1.700 kcal cada 450 gr. de alimento. Si se administra una dieta de mantenimiento antes del servicio, debe hacerse un cambio gradual a una dieta apropiada para la reproducción durante el último trimestre de preñez.

Los criadores a veces creen que se necesitan complementos además de la dieta normal para proporcionar la nutrición extra que requieren las gatas preñadas y que amamantan. Esta necesidad de nutrición extra puede satisfacerse administrando una dieta completa y balanceada de buena calidad, eliminando así la necesidad de complementos.

Durante toda la gestación, la hembra puede mostrar un aumento lento y firme del peso corporal y al mismo tiempo un aumento gradual en la ingesta de alimento. Los cambios hormonales y de comportamiento que ocurren durante la reproducción pueden provocar períodos de disminución, aumento o suspensión de la ingesta de alimentos. Por ejemplo muchas gatas pasan por un breve período de pérdida parcial del apetito alrededor de la tercera semana de gestación, que dura entre 3 y 10 días. Se espera una cierta ansiedad por parte del dueño y es importante que se resista a hacer cambios en la dieta o en el programa de alimentación cada vez que se registren altibajos en la alimentación de la gata. Sin embargo, si se prolonga la disminución en la ingesta de alimentos, o si la condición física de la hembra comienza a deteriorarse, debe ser examinada por un veterinario para detectar problemas de salud.

A medida que se acerca la parición, la hembra también puede perder el apetito. El rechazo a la comida durante la novena semana de gestación por lo general es una buena indicación de que parirá dentro de las próximas 24 a 48 horas.

Por lo general dentro de las 24 horas posteriores a la parición el apetito de la hembra aumentará lentamente.

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